¿Conviene Vender tus Acciones en Mayo? Estrategia, Datos y Errores a Evitar

«Sell in May and go away» es un dicho bursátil que se apoya en lo que el Stock Trader’s Almanac denomina los «6 mejores meses del año». Los datos históricos muestran que el periodo móvil de seis meses con mejor rendimiento medio va de noviembre a abril. De ahí surge la idea de vender acciones en mayo y volver a entrar en noviembre. Pero, ¿tiene sentido aplicar esta estrategia a ciegas? En el ámbito de las finanzas personales, conviene separar los mitos de los datos. El mercado tiene sus ritmos estacionales, como un agricultor que conoce los ciclos de siembra y cosecha. En este artículo analizamos los datos, las razones detrás de la teoría y sus principales fallos.

Antes de profundizar, esto es lo que encontrarás a continuación:

  • De dónde viene el dicho «Sell in May and go away» y qué muestran los datos desde 1928
  • Por qué vender en mayo y volver en noviembre no suele funcionar
  • Qué sectores rinden mejor de noviembre a abril y cuáles dominan de mayo a octubre
  • Por qué las tendencias de calendario no sustituyen al análisis del contexto económico actual

Índice de Contenidos

¿Por qué vender acciones en mayo?

El gráfico siguiente muestra la trayectoria diaria media del índice S&P 500 a partir de datos que se remontan a 1928. Sobre la base de 94 años de historia, el año «medio» registra su primera corrección notable a mediados de mayo, y el índice no vuelve a superar esos niveles hasta principios de julio. Sin embargo, a principios de agosto, la tendencia alcista observada entre enero y abril parece haberse restablecido.

Esta tendencia continúa hasta mediados de septiembre, cuando se produce la segunda corrección anual relevante. Esa pausa parece durar más: el mercado no logra superar esos niveles por última vez hasta mediados de diciembre.

croissance historique du S&P 500 selon le mois de l'année

Después llega el rally de Navidad y volvemos a acercarnos a la línea de tendencia de enero a mediados de septiembre hasta final de año.

En términos de volatilidad, no hay duda de que el año «medio» ve aumentar la volatilidad sobre todo entre mediados de septiembre y mediados de noviembre, siendo octubre históricamente bastante extremo.

Así que hay parte de verdad en el dicho de que mayo registra de media la primera corrección del año, pero julio es históricamente uno de los mejores meses.

¿Cuáles son las razones de esta teoría?

Existen varias razones que alimentan la teoría del «sell in May and go away». Entre ellas:

  • Los inversores están convencidos de que, al inicio del verano, la ausencia de participantes en el mercado por las vacaciones puede crear un entorno de bajo volumen y escaso rendimiento.
  • La estacionalidad de los flujos de inversión puede persistir debido a las primas de fin de año de las industrias financieras y las empresas; la fecha límite de presentación de la declaración de la renta en Estados Unidos a mediados de abril puede contribuir a ello.
  • En el mercado de Singapur, la mayoría de las empresas reparten dividendos en mayo y junio. Los inversores que buscan dividendos pueden evitar comprar acciones después de esos meses hasta que aparezcan oportunidades a la baja.
  • De 1990 a 2022, el rendimiento del S&P 500 fue de aproximadamente el 2% de mayo a octubre, mientras que de noviembre a abril fue de alrededor del 7% de media, lo que impacta directamente en la rentabilidad de tu dinero.
  • La ganancia media del Dow Jones en los últimos 10 años para el periodo de noviembre a abril fue del 7,5%, frente a una media del 2,9% para los periodos de mayo a octubre siguientes.

¿Mejor pensar en una rotación sectorial?

Como se ha señalado antes, desde 1990 el S&P 500 ha ganado de media alrededor del 2% entre mayo y octubre. En comparación, la ganancia media es de aproximadamente el 7% de noviembre a abril.

Al afinar la teoría, se pueden encontrar elementos interesantes. Esta sobreperformance se ha observado no solo en acciones de gran capitalización, sino también en pequeñas capitalizaciones y en acciones «globales».

Según CFRA, desde 1990 se observa una clara divergencia de rendimiento entre sectores según el periodo: los sectores cíclicos superan con facilidad a los defensivos, de media, durante los «seis mejores meses» del año. Pensar en rotación sectorial es como ajustar las velas de un barco según el viento, en lugar de abandonar la travesía.

Los sectores de consumo discrecional, industria, materiales y tecnología han superado al resto del mercado de noviembre a abril. En cambio, los sectores defensivos han batido al mercado de mayo a octubre durante ese periodo.

A partir de estas observaciones, CFRA creó un índice de rotación estacional con ponderación igual en abril de 2018.

performance de secteurs d'activité selon la période par rapport à la performance du S&P500

Por otro lado, es importante reconocer que las tendencias bursátiles de calendario, como la de vender en mayo, no tienen en cuenta el carácter único de cada periodo: el entorno económico, el ciclo económico y el mercado que diferencian el presente del pasado.

Seguir rigurosamente las tendencias de calendario sin considerar la evolución de la pandemia, por ejemplo, así como las perspectivas de beneficios en constante cambio, los objetivos de inversión y las restricciones de riesgo propias, no es una estrategia sensata.

Los dichos bursátiles abundan en los parqués y a menudo son exagerados. Conviene observar la evolución del mercado a medio y largo plazo para invertir con más serenidad.

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El mito de «vender en mayo»: ¿realidad estadística o simple superstición bursátil?

Existe una creencia muy arraigada entre inversores que dice que vender acciones en mayo y recomprarlas en octubre es una estrategia ganadora. La idea, importada del mundo anglosajón con el famoso «Sell in May and go away», sugiere que los meses de verano son históricamente flojos para la renta variable. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto cuando lo aplicamos a tu cartera?

Antes de tomar cualquier decisión sobre tu dinero, conviene separar el grano de la paja. La estadística existe, pero como casi todo en los mercados financieros, el diablo está en los detalles. Y si tu planificación económica se basa en refranes, mal vamos.

¿De dónde sale esta creencia?

El origen se remonta a los mercados británicos del siglo XIX, cuando la aristocracia londinense abandonaba la City durante el verano para refugiarse en sus casas de campo. Con menos operadores activos, el volumen bajaba y la volatilidad se comportaba de forma distinta. De aquella anécdota histórica nació un mantra que hoy muchos repiten sin cuestionar.

En la práctica, los datos del S&P 500 desde 1950 muestran que, efectivamente, el periodo entre mayo y octubre ha tenido una rentabilidad media inferior al semestre noviembre-abril. Pero ojo: una media no es una garantía. Hay años en los que el verano ha sido extraordinariamente alcista, y otros en los que el invierno ha sido un desastre.

Lo que dicen los números sin adornos

Si cogemos el IBEX 35, el comportamiento estacional es menos marcado que en Wall Street. La bolsa española tiene sus propios ritmos, muy ligados a la banca, al sector energético y a los flujos de inversión extranjera. Aplicar mecánicamente una regla pensada para otro mercado es como usar un mapa de Madrid para moverte por Barcelona: puede que aciertes por casualidad, pero no es una estrategia sólida.

Además, cada operación de compraventa genera costes: comisiones, spread, y en el caso de cuentas no exentas, impuestos sobre las plusvalías. Si vendes en mayo y recompras en octubre, necesitas que la diferencia de precio compense todos esos gastos. Y eso, año tras año, es mucho pedir.

Los errores más comunes al aplicar esta estrategia

Cuando un inversor particular decide vender acciones en mayo sin un plan detrás, suele caer en una serie de trampas que erosionan su rentabilidad a largo plazo. Vamos a desgranarlas para que no te pillen desprevenido.

Confundir estacionalidad con certeza

La estacionalidad es una tendencia, no una ley física. Si fuera tan fácil ganar dinero vendiendo en mayo y recomprando en octubre, los grandes fondos ya lo habrían arbitrado hasta hacer desaparecer la ventaja. El hecho de que siga existiendo como creencia popular debería darte una pista: no es una mina de oro.

Piensa en tu presupuesto y en tus gastos. Si necesitas liquidez para un proyecto concreto, vender puede tener sentido. Pero si vendes solo porque el calendario dice mayo, estás dejando que una superstición maneje tus ingresos y tu seguridad financiera.

Ignorar el coste fiscal de cada movimiento

En España, las plusvalías obtenidas por la venta de acciones tributan en la base del ahorro del IRPF. Si has tenido ganancias, vender en mayo implica adelantar el pago de impuestos que podrías diferir manteniendo la posición. Ese coste fiscal no siempre se recupera con la supuesta caída estival.

Además, si recompras más barato en octubre, tu nuevo precio de compra será menor, lo que aumentará la plusvalía futura. No es que sea malo per se, pero conviene hacer números antes de lanzarse. La gestión del dinero no se improvisa.

Olvidar que el mercado descuenta expectativas

Los mercados financieros son máquinas de descontar información. Si todo el mundo sabe que mayo suele ser flojo, esa debilidad ya está incorporada en los precios. Vender después de que el mercado haya descontado la estacionalidad es como cerrar la puerta del establo cuando el caballo ya se ha escapado.

La rentabilidad no sale de seguir al rebaño, sino de anticiparse a él o, al menos, de no dejarse arrastrar por impulsos. Tu planificación económica debería basarse en tus objetivos, no en el mes del año.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué se plantea vender acciones en mayo como estrategia de inversión? La idea surge de la observación histórica de que los mercados tienden a tener un rendimiento más débil entre mayo y octubre en comparación con el periodo noviembre-abril. Muchos inversores consideran reducir exposición en primavera para evitar posibles caídas estacionales, aunque no es una regla garantizada.

¿Cuáles son las razones concretas que sustentan la teoría de vender en mayo? Se mencionan factores como la menor actividad institucional durante el verano, la reducción de liquidez en los mercados y patrones históricos de comportamiento estacional. Sin embargo, estas razones no siempre se repiten cada año y dependen del contexto económico global.

¿Es más recomendable una rotación sectorial en lugar de vender todas las acciones en mayo? Para muchos inversores, rotar hacia sectores defensivos o menos volátiles durante los meses de verano puede ser una alternativa más matizada que liquidar toda la cartera. Esta estrategia permite mantener exposición al mercado mientras se reduce el riesgo asociado a sectores cíclicos.

¿Existe evidencia estadística sólida que respalde el mito de vender en mayo o es solo superstición bursátil? Los estudios muestran resultados mixtos: en algunos mercados y periodos la diferencia de rentabilidad entre mayo-octubre y noviembre-abril es notable, pero en otros no es estadísticamente significativa. Por ello, conviene analizar los datos específicos del índice o activo en cuestión antes de tomar decisiones basadas únicamente en este patrón.

¿Cuáles son los errores más comunes al aplicar la estrategia de vender en mayo? Uno de los errores frecuentes es vender toda la cartera sin considerar los costes fiscales o de transacción, lo que puede erosionar los beneficios esperados. Otro error es ignorar las condiciones macroeconómicas actuales y aplicar la regla de forma mecánica; en caso de duda, es prudente consultar con un asesor financiero.